Medicina Interna es una especialidad médica.

Medicina Interna es una especialidad médica. En España, para ser especialista en Medicina Interna debes tener el título universitario de licenciado o graduado en Medicina (6 años de carrera universitaria). En segundo lugar, es preciso opositar al examen MIR para obtener una plaza de médico residente en un hospital acreditado. Por último, debes concluir satisfactoriamente los 5 años de residencia que son exigidos para obtener el título oficial de la especialidad. En el mejor de los casos, la formación de un médico especialista en Medicina Interna en la actualidad supone 12 años de estudio y trabajo.

¿Qué es la Medicina Interna? Una aproximación técnica.

La Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) lo define de manera clara y concisa con una frase bajo su logotipo: “La visión global de la persona enferma”. La European Federation of Internal Medicine (EFIM), define la Medicina Interna como “la disciplina médica principal en el cuidado de los adultos con una o varias enfermedades agudas o crónicas complejas […]; es la especialidad médica holística por excelencia, y por esta razón debe estar en la vanguardia de la asistencia centrada en el paciente”. La Medicina Interna no sólo desempeña su labor atendiendo a pacientes crónicos con alto nivel de complejidad, sino que también desarrolla su actividad en el “manejo especializado inmediato y temprano de pacientes adultos que, ingresados o que acuden al hospital, sufren de una amplia gama de condiciones médicas que requieren atención urgente o de emergencia vital”, concepto desarrollado por el Royal College of Physicians de Londres. Además de todo lo anterior, por su aproximación generalista y su visión integradora, el internista adquiere un papel principal en el diagnóstico diferencial de pacientes con situaciones clínicas que por su expresión imprecisa y/o infrecuente presentan enfermedades de difícil o muy difícil diagnóstico.

Entonces, desde un punto de vista práctico, ¿qué hace un internista y qué lo distingue de otros médicos?

El internista es un médico en el que la dimensión científico-técnica camina de la mano de la dimensión humanista, donde la integridad, respeto y empatía con el paciente son valores protagonistas. El médico internista no ve ni trata enfermedades, sino personas enfermas, centrando toda la atención no sólo en las características físicas, sino también en la esfera psíquica y su entorno social. La labor principal y más importante del internista tiene lugar, por tanto, a la cabecera del paciente.

Esta aproximación humanista es fundamental, ya que el enfermo representa la fuente de información más importante para el internista. Mediante el arte de la anamnesis y la exploración física, el internista obtendrá de primera mano los síntomas y signos que le guiarán al diagnóstico de la enfermedad, con el objetivo prioritario de solucionar o paliar el daño que sufre la persona enferma, además de establecer un pronóstico y ayudarle a comprender qué le está ocurriendo.

Es posible que en el desempeño de su labor el médico internista requiera algunas pruebas complementarias que, en ocasiones, comprenderán desde sencillos análisis de sangre hasta otras herramientas diagnósticas con la tecnología más puntera. Pero las principales armas del internista del siglo XXI a pesar de todos los avances tecnológicos siguen siendo dos: la silla y el tiempo. Como diría el doctor Gregorio Marañón, el instrumento innovador más importante en los últimos años para el desarrollo de la labor del internista es la silla, “la silla que nos permite sentarnos al lado del paciente, escucharlo y explorarlo”.

Por su formación y aptitud ante la incertidumbre, el internista está plenamente capacitado para el diagnóstico de enfermedades infrecuentes o de presentación atípica, que en ocasiones han provocado que la persona enferma haya pasado por las consultas de otros médicos sin obtener una respuesta a sus preguntas. Por este motivo, además de por su capacidad integradora, quizá sea el especialista más indicado para coordinar la asistencia multidisciplinar en el ámbito hospitalario. A día de hoy, la Medicina Interna supone el eje vertebrador del sistema sanitario en los hospitales.

Ponme un ejemplo…

El día a día del internista supone enfrentarse a pacientes que sufren las consecuencias de la hipertensión arterial, la diabetes mellitus, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), la insuficiencia cardiaca, la insuficiencia renal, la enfermedad tromboembólica, el manejo de ancianos frágiles, o la mezcla de todas ellas. Pero también la atención de enfermedades infecciosas como el VIH, la tuberculosis o la malaria; enfermedades autoinmunes sistémicas como el lupus, la esclerosis sistémica o el síndrome antifosfolípido; las enfermedades minoritarias como el síndrome de Marfan, la enfermedad de Fabry o las porfirias entre muchas otras; y los cuidados paliativos de pacientes con enfermedades terminales oncológicas o de otra índole. Además, el internista puede actuar de médico consultor para apoyar a otros especialistas en el momento en que así lo requieran.

Existen equipos de internistas que atienden a los pacientes en su casa, son las unidades de hospitalización domiciliaria, cuyo objetivo es tratar a la persona en su propio hogar, mejorando de esta manera su confort y evitando la sobrecarga innecesaria de los hospitales.

En los últimos años, dentro del marco de la atención a las personas con enfermedades crónicas, de alta complejidad y con múltiples ingresos hospitalarios, se están diseñando planes estratégicos de actuación conjunta en colaboración con los médicos de familia, con el fin de optimizar la calidad de vida de los pacientes y de sus familias evitando ingresos hospitalarios, reduciendo el consumo de fármacos y detectando problemas sociales con impacto directo en la salud del enfermo.

¿Los internistas son médicos investigadores?

Los internistas están preparados para colaborar o trabajar en el desarrollo de actividades investigadoras. En el seno de la SEMI y también de la SOMIMUR, tienen cabida distintos Grupos de Trabajo con una carrera investigadora notable, publicaciones en revistas médicas internacionales y colaboración con otras sociedades científicas y organismos internacionales. Además de todo ello, existe un compromiso con la sociedad para la divulgación del contenido científico adaptándolo a la comprensión de todas las personas.

En resumen: El médico internista es un médico humanista, polivalente, con capacidades para manejar la incertidumbre, pacientes de alta complejidad técnica y el liderazgo de equipos multidisciplinares, competente en mantener altos niveles de eficiencia sin el deterioro de la calidad asistencial, y pieza fundamental en los sistemas sanitarios del siglo XXI como garante de su sostenibilidad.